¿Qué dice la Biblia?
Los pseudoepígrafos son escritos religiosos antiguos atribuidos falsamente a personajes bíblicos conocidos, los cuales fueron redactados entre los años 300 a. C. y 300 d. C. Estas obras —que van desde el Libro de Enoc hasta el Evangelio de Tomás— eran a menudo intentos de preservar la fe, explicar la historia o interpretar las Escrituras, pero nunca fueron reconocidas como inspiradas por Dios. El Antiguo Testamento advierte contra las falsas profecías (Deuteronomio 18:18-22; Jeremías 14:14), y el Nuevo Testamento refleja la preocupación de la iglesia primitiva por las cartas falsificadas (2 Tesalonicenses 2:2, 3:17). Aunque los pseudoepígrafos pueden aportar una visión histórica y cultural del clima espiritual entre ambos testamentos y el cristianismo primitivo, carecen de las marcas de inspiración divina que caracterizan al canon bíblico. Su existencia te recuerda que debes atesorar la Palabra de Dios comprobada e inspirada por el Espíritu, la única que tiene autoridad para enseñarte, corregirte y guiarte en la verdad (2 Timoteo 3:16-17).