¿Cómo puede haber subordinación en la Trinidad?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

El término «trinidad» es una palabra utilizada por los cristianos para explicar la naturaleza de Dios. Dios es un solo ser, pero existe en tres personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. «Subordinación» es la voluntad de someter la propia autoridad a la voluntad de otro. Esto es vital para nuestra comprensión de Dios y tiene aplicación en nuestra propia relación personal con Él. La subordinación no requiere una jerarquía de Dios; las tres personas de la Trinidad son igualmente Dios, no hay diferencia ontológica. Más bien, la subordinación comunica los aspectos relacionales de la Divinidad, que se utilizan para cumplir Su voluntad. Esta subordinación es perfecta: es voluntaria, amorosa y sin errores. La Biblia atestigua que Jesús se sometió voluntariamente para hacer solo la voluntad de Dios Padre, no la Suya propia: «Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió» (Juan 6:38). Del mismo modo, el Espíritu Santo se somete voluntariamente a Jesús y solo habla lo que le da gloria: «Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, los guiará a toda la verdad, porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir. Él me glorificará, porque tomará de lo Mío y se lo hará saber a ustedes» (Juan 16:13-14). Esta subordinación permanece y culmina con el regreso de Jesús al final de la era: «entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya abolido todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies. Y el último enemigo que será abolido es la muerte. Porque DIOS HA PUESTO TODO EN SUJECION BAJO SUS PIES. Pero cuando dice que todas las cosas están sujetas a Él, es evidente que se exceptúa a Aquel que ha sometido a Él todas las cosas. Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos» (1 Corintios 15:24-28). Por supuesto, cuando dice «todas las cosas están sujetas a Él», eso no incluye a Dios mismo, quien le dio a Cristo Su autoridad. La subordinación dentro de la Trinidad nos muestra la distinción entre las personas de la Trinidad y nos anima en la unidad relacional que podemos experimentar aunque haya distinción y subordinación a los demás.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

La Divinidad modela a la perfección los beneficios de la subordinación para cumplir la voluntad de Dios. Como cristianos, la subordinación también es esencial para nosotros. La Biblia dice: «Por tanto, sométanse a Dios» (Santiago 4:7). Y también: «sométanse unos a otros en el temor de Cristo» (Efesios 5:21). Esta sumisión a Dios y a los demás, unida a la humildad, es el modelo que nos mostró Jesús: «No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2:3-8). Así como la subordinación dentro de la Divinidad logró el plan de salvación de Dios para la humanidad, nuestra sumisión a Dios logrará la buena y perfecta voluntad de Dios en nuestras vidas.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA