¿Se preocupa Dios de todo en mi vida, incluso de las pequeñas cosas?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

A veces la gente dice que Dios es demasiado grande o está demasiado ocupado con cosas más importantes como para preocuparse de algo tan intrascendente como los detalles de tu vida, pero este sentimiento no es bíblico. Quizá el pasaje más convincente sea Lucas 12:6-7: «¿No se venden cinco pajarillos por dos moneditas? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Es más, aun los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. No teman; ustedes valen más que muchos pajarillos». Desde que Dios te crea y te teje en el vientre de tu madre, hasta que cuida de los niños que ha creado, pasando por la curación del oído de su enemigo, Dios es descrito como alguien con un gran poder, pero también con un amor asombroso y bondadoso.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Dios ama a Su pueblo y provee abundantemente para ti. La descripción bíblica de Dios es de un gran poder y también de un amor asombroso. Cuando amas a alguien, te preocupas por los detalles de su vida. ¿Cuánto más se preocupa Dios, que es amor (1 Juan 4:8), por la vida de Sus hijos? El cuidado de Dios por ti, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes, te da la seguridad de a quién acudir con tus preocupaciones. El Dios que es soberano sobre todas las cosas y, sin embargo, se preocupa por ti, te llama: «Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar» (Mateo 11:28). Puedes acudir a Dios con tus luchas, esperanzas y preocupaciones personales, sabiendo que Él no solo las conoce, sino que te da la bienvenida para que se las traigas. En Su infinito poder, Dios podría ordenar obediencia sin mostrar tanto cuidado y compasión, pero en lugar de eso, se acerca a ti con dulzura y te llama hacia Él. Comprender el cuidado que Dios tiene de ti te da la seguridad de Su amor y te fortalece para avanzar como hijo que sigue a Dios, sabiendo que Él quiere lo mejor para ti.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA