¿Es pecado tener pensamientos intrusivos?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

Dios es omnisciente, lo que significa que conoce tus pensamientos, pero también la intención (o falta de intención) que hay detrás de ellos (1 Crónicas 28:9; Salmo 10:4; Salmo 139:2; Hebreos 4:12). Si luchas por controlar tus pensamientos abrumadores, puedes pedir a Dios que te escudriñe (Salmo 139:23-24) y te consuele (Salmo 94:19). En lugar de dejar que tus pensamientos intrusivos te causen una ansiedad innecesaria o que controlen tus acciones, debes llevar cautivo cada pensamiento poniéndolo a prueba metódicamente con la Palabra de Dios (2 Corintios 10:3-5). También debes concentrarte en lo que pones en tu mente. Puedes hacer esto probando y alineando tus pensamientos de acuerdo a Filipenses 4:8.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Un pensamiento intrusivo es una imagen, frase o impulso involuntario y no deseado. Son muy comunes; casi todo el mundo los tiene de vez en cuando. A veces son de naturaleza violenta, otras veces son sexuales. A menudo, son blasfemos o inducen un gran temor por haber hecho mal un ritual. Pueden ser bastante desconcertantes, sobre todo cuando son completamente contrarios a lo que crees en realidad. Para ayudarte con tus pensamientos intrusivos, debes ser consciente del carácter de Dios y contrastar cada pensamiento intrusivo con la Santa Palabra de Dios. También debes tener mucho cuidado con lo que pones en tu mente. Debes cuidar tus ojos, ya que son la “lámpara del cuerpo” (Mateo 6:22), así como poner en tu mente cosas piadosas como se resalta en Filipenses 4:8. A veces, captar repetidamente el pensamiento y refutarlo con la Palabra de Dios no hace que el pensamiento se detenga, porque los pensamientos intrusivos pueden ser abrumadores e imposibles de controlar. Este es uno de los síntomas primarios del trastorno obsesivo-compulsivo. Si los pensamientos intrusivos son particularmente debilitantes, debes ver a un médico o a un consejero calificado. Dios nos ha proporcionado médicos que pueden cuidar del cuerpo tanto como los que cuidan del alma, y deberías aprovechar su experiencia. No importa cuán agitado te sientas por tus pensamientos intrusivos, Dios te comprende (Salmo 139:2), te ama mucho (1 Juan 4:16) y es el Dador de una paz increíble (Juan 14:27).

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA