La esperanza bienaventurada - ¿Qué es?

En resumen:

Nuestra bendita esperanza no es un deseo fantasioso, sino una confianza en la promesa del regreso de Jesús y en Su fidelidad a Sus promesas. Mientras esperamos el regreso de Jesús, glorificamos a Dios al vivir vidas transformadas.

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

Cuando los seguidores de Jesús hablan de la esperanza bienaventurada, se refieren a la espera de ver a Jesús. Mientras esperamos, vivimos vidas piadosas. Tito 2:11-14 dice: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, para que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio por nosotros para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD Y PURIFICAR PARA SÍ UN PUEBLO PARA POSESIÓN SUYA, celoso de buenas obras”. Primera de Corintios 13:12 dice: “Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como también he sido plenamente conocido”. Esta esperanza les da a los cristianos paz y consuelo, incluso en circunstancias difíciles. Cuando esta vida llegue a su fin, veremos y seremos vistos por Aquel que nos amó lo suficiente como para morir por nosotros (Juan 3:16; Romanos 5:8).

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Como seguidores de Jesús, ¿cómo debería afectarnos hoy esta bendita esperanza? Primera de Juan 3:3 dice: “Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro”. Dios nos llama a vivir rectamente, compartir el Evangelio, hacer discípulos y amar a los demás. Mientras esperamos el regreso de Jesús, glorificamos a Dios al vivir vidas transformadas (1 Corintios 10:31). Oímos Su voz diciendo que ha prometido llevarnos a vivir con Él cuando esta vida termine. Esta es la esperanza del cristiano: una “esperanza viva” que espera un final feliz y glorioso de la historia (1 Pedro 1:3-9). La fuerza del cristiano y su capacidad para resistir el mal del mundo, las tentaciones del diablo y los desafíos de la vida en el cuerpo fluyen de esta esperanza. Es una esperanza sólida, porque depende de la bondad y la fuerza de nuestro Pastor. Como dijo Jesús: “Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen. Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano.” (Juan 10:27-28).

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REFLEXIONA

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