¿Qué dice la Biblia sobre el ayuno cristiano?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

El ayuno es una disciplina espiritual en la que renuncias a algo —típicamente a la comida— para centrarte más profundamente en Dios y expresar tu dependencia total de Él. Aunque no es un mandamiento, el ayuno se considera una forma muy significativa de prepararte para tomar decisiones importantes y de profundizar en la oración. La Biblia advierte seriamente contra el ayuno hecho por motivos egoístas u orgullosos, y te llama a ayunar en privado y con sinceridad. El ayuno puede incluir otras formas de abstinencia temporal, como del sexo dentro del matrimonio o de ciertos hábitos cotidianos, siempre que esto te ayude a desviar tu atención de los deseos mundanos y enfocarla hacia Dios. En última instancia, el ayuno debe acercarte a Dios, no impresionar a los demás ni intentar demostrar tu nivel de devoción.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

El ayuno se combina a menudo con la oración, especialmente en tiempos de oración de particular importancia o urgencia (Lucas 2:37; 5:33). El objetivo principal del ayuno no es simplemente pasar hambre para autocastigarte, sino centrarte más profundamente en Dios. El ayuno pretende expresarle a Dios, y recordarte a ti mismo, que tu relación con Él es tu principal necesidad y tu verdadero alimento. Cuando ayunes, especialmente si es un ayuno total de comida, es prudente y necesario limitar el tiempo de duración del ayuno por motivos de salud. Además, es muy importante tener en cuenta que algunas personas pueden no ser capaces de ayunar de la comida debido a condiciones médicas, como las que padecen diabetes, hipoglucemia u otros trastornos físicos. Dios no quiere que te hagas daño físico o que mutiles tu cuerpo en un intento equivocado de demostrar tu lealtad a Él. Otras variantes de ayuno, aparte de no ingerir alimentos en absoluto, como abstenerte temporalmente de las relaciones matrimoniales, suprimir solo ciertos grupos de alimentos (ayuno de Daniel), o abstenerte del uso de la televisión y las redes sociales, son alternativas muy buenas y válidas. Sabes por Mateo 6:16-18 que el propósito del ayuno no es que te enseñorees de los demás o que demuestres cuánto estás dispuesto a sufrir por Dios, sino que crezcas más cerca de Él y que experimentes la paz y la alegría espirituales resultantes, que son tu verdadera recompensa.

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