¿Qué quiere decir la gente cuando afirma que la Biblia es nuestra única autoridad para la fe y la práctica?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

La Biblia se afirma a sí misma como la guía de la verdad. En el Antiguo Testamento, Dios le dio a Su pueblo la ley de Moisés y le ordenó: “sino que meditarás en él día y noche,” (Josué 1:8), y que la enseñaran a todas las generaciones venideras (Deuteronomio 6:6-9). Incluso cuando guio a Su pueblo por el desierto después de liberarlo de la esclavitud egipcia, distinguió entre satisfacer sus necesidades físicas y satisfacer sus necesidades espirituales a través de Sus palabras (Deuteronomio 8:3). El Nuevo Testamento también afirma la importancia de las palabras de Dios para guiar a los creyentes (2 Timoteo 3:16-17). El libro de los Hechos elogia a los de Berea por escudriñar las Escrituras para determinar si lo que se les decía era cierto (Hechos 17:11). En un mundo de influencias e ideas contrapuestas, como cristiano debes basarte en las Escrituras.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

“¿Jura usted decir toda la verdad y nada más que la verdad con la ayuda de Dios?”. La mayoría conocemos esa pregunta por los dramas de la televisión y no por experiencia directa. Pero, incluso en nuestra sociedad laica, seguimos imaginando que nos la hacen con la mano sobre la Biblia. Esto se debe a que, salvo los ateos y los humanistas, la gente asocia la Biblia con la verdad. Jesús le dijo al Padre: “Tu palabra es verdad.” (Juan 17:17). En un mundo de mentiras, la Biblia destaca en el buen sentido. Por eso es tan importante que leas la Biblia con regularidad, la estudies y medites en sus enseñanzas. En algunos lugares del mundo, como Corea del Norte, tener una Biblia puede acarrear penas de prisión. Los cristianos de las naciones occidentales más libres nunca deben pensar que eso no les puede pasar a ellos. Pero si has hecho de la lectura y el estudio de la Biblia tu hábito diario, sus verdades calarán hondo en ti, de modo que las llevarás escritas en tu mente y en tu corazón. La Palabra de Dios es un don que debes atesorar.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA