¿Qué dice la Biblia sobre la autoestima?
¿QUÉ DICE LA BIBLIA?
El ser humano fue hecho a imagen de Dios (Génesis 1:26-27), pero, debido a la caída, nuestra relación con Él se estropeó (Génesis 3; Romanos 5:12-14), al igual que nuestra autoestima o valor propio. Sin embargo, a pesar de tu naturaleza pecaminosa, tú eres “hecho a mano” por Dios incluso desde antes de nacer (Salmo 139:13-14).
Espiritualmente, tu identidad se transforma cuando crees en Jesucristo como tu Salvador personal (2 Corintios 5:17). Cuando pones tu fe en Jesús, pasas de ser identificado por tu pecado a ser identificado como hijo de Dios (Juan 1:12; Efesios 1:5-6) y, por lo tanto, heredero de Dios y coheredero con Cristo (Romanos 6:17-18; Romanos 8:16-17).
También eres trasladado al reino de Jesús (Colosenses 1:13-14), hecho justo ante Dios (Romanos 3:23-24) y dotado de dones únicos para servir a Dios con tu vida (Romanos 12:3-8). En última instancia, le debes tu identidad transformada y tu autoestima renovada a Dios, quien te bendijo con esta restauración a través de Su rica misericordia, Su gran amor y Su gracia inconmensurable (Efesios 2:4-7).
DEL ANTIGUO TESTAMENTO
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Todos los seres humanos están hechos a imagen de Dios y, como portadores de esa imagen, tienen un inmenso valor (Génesis 1:26-27).
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La base de tu valor es que has sido creado por Dios y a Su imagen. Puedes decir junto con David:
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“Porque Tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien.”
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(Salmo 139:13-14).
DEL NUEVO TESTAMENTO
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Aunque ninguno de nosotros está libre de pecado (Romanos 3:10-12), somos declarados justos a los ojos de Dios (Romanos 3:23-24). Esto te da valor y, a su vez, refuerza tu autoestima.
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Jesús murió en tu lugar para aplacar la ira de Dios. Según Romanos 5:8:
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“Pero Dios demuestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
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Tú eres precioso a los ojos de Dios.
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Como cristiano, has sido redimido de la esclavitud del pecado y capacitado para buscar la santidad (Romanos 6:17-18). Verte a ti mismo a través de los ojos de tu Salvador debería llevarte a regocijarte y a aumentar tu sana autoestima.
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Cuando te conviertes en hijo de Dios, también eres hecho heredero de Dios y coheredero con Cristo (Romanos 8:16-17). Ningún logro mundano puede influir tanto en tu autoestima como la realeza espiritual que Dios te ha dado.
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Tu autoestima aumenta cuando comprendes que, como creyente, tienes un propósito único: utilizar los dones que Dios te ha dado para servirle a Él (Romanos 12:3-8).
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Has sido adoptado por Dios (Efesios 1:5-6). Él te ve como Su propio hijo; esto te da un valor infinito a Sus ojos y debería fortalecer tu autoestima.
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Una vez estuviste muerto en el pecado, y tu valor se vio afectado por ello. Pero ahora, únicamente gracias a Dios, tienes una identidad completamente nueva, marcada por una vida espiritualmente renovada (Efesios 2:4-7). No puedes atribuirte el mérito, sino darle gracias a Dios por haber restaurado tu autoestima y tu verdadero valor.
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Colosenses 1:13-14 dice acerca de Dios:
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“Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.”
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Ahora formas parte de Su reino. Tu valor no está en lo que fuiste una vez, sino en tu nueva identidad en Cristo (2 Corintios 5:17).
IMPLICACIONES PARA HOY
Ser creado a la imagen del único Dios eterno, omnisciente, omnipotente y omnisapiente puede convertirse fácilmente en una tentación para el orgullo. Por eso debes recordar que tu creación, tu existencia continua y tu valor no residen en ti mismo, sino en la poderosa obra de Dios (Génesis 1:27; Hechos 17:28; Hebreos 1:3).
Las personas luchan con la autoestima debido a la caída de la humanidad. Adán y Eva alguna vez caminaron desnudos y sin vergüenza, pero después de pecar, fueron abrumados por la vergüenza y se escondieron de Dios. Desde entonces, la humanidad ha intentado cubrirse con riqueza, belleza, poder y otras supuestas soluciones temporales; pero estas cubiertas simplemente enmascaran el problema real.
La autoestima restaurada proviene solamente de una relación restaurada con Dios y de una comprensión apropiada de tu nueva identidad en Cristo. Al arrepentirte de tu pecado y creer en Jesucristo como tu Señor y Salvador, te reconcilias con Dios. El valor que se había perdido por el pecado es recuperado y superado mediante la fe en la justicia de Cristo.
En Cristo y por Cristo, tú tienes un valor infinito para Dios. A diferencia de la siempre fluctuante autoestima que ofrece el mundo, tu valor no cambia ni puede cambiar, porque está profundamente arraigado en el amor eterno de Cristo (Romanos 8:35, 37-39).
COMPRENDE
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Todos los seres humanos tienen un valor inherente porque están hechos a imagen de Dios.
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A causa de la caída, toda la humanidad quedó marcada por el pecado.
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La amorosa redención de la humanidad por Cristo le da un inmenso valor a todos los creyentes; tu verdadera estima se encuentra al permanecer en Cristo.
REFLEXIONA
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¿Cómo influye tu identidad de hijo de Dios en la forma en que te ves a ti mismo?
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Cuando dudes de ti mismo, ¿cómo puedes recordarte el inmenso valor y el propósito que Dios te ha dado?
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¿Cómo influye en las decisiones que tomas y en la forma en que te tratas a ti mismo el hecho de comprender que has sido creado asombrosa y maravillosamente por Dios?
PONLO EN PRÁCTICA
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¿En qué difiere la visión que el mundo tiene de la autoestima de la perspectiva bíblica, y por qué es esto importante?
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¿Cómo pueden los cristianos ayudar a otros a reconocer su inmenso valor como portadores de la imagen de Dios?
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¿Cómo puede influir la comprensión de tu nueva identidad en Cristo en tu forma de abordar los problemas sociales relacionados con la autoestima?
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