Amilenialismo: ¿qué es?

En resumen:

El amilenialismo enseña que el reino milenario de Cristo no es un período literal de 1,000 años, sino una realidad espiritual que comienza con Su resurrección y continúa a través de la Iglesia. El amilenialismo interpreta las profecías del fin de los tiempos simbólicamente, creyendo que Cristo gobierna en los corazones de los creyentes, más que en un futuro reino terrenal.

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

El amilenialismo es uno de los muchos puntos de vista con respecto al reino milenario, el reinado de mil años de Cristo durante el fin de los tiempos. Los nombres de estas creencias, incluyendo el premilenialismo y el posmilenialismo, no se refieren a cuándo ocurrirá el reino, sino a cuándo regresará Cristo en relación con este. “Amilenialismo” es un término algo engañoso. Lingüísticamente, la palabra significa que no habrá (“a”) un reino de mil años (“milenio”). En realidad, quienes se adhieren a esta postura creen que el reino milenario no es literal; es decir, no dura mil años ni es un reinado físico de Cristo. El amilenialismo fue defendido por San Agustín y es el punto de vista sostenido por la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa y muchos protestantes. Al igual que el posmilenialismo, el amilenialismo “espiritualiza” las profecías relativas al final de los tiempos, negándose a tomarlas literalmente.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Al igual que muchas creencias teológicas, el amilenialismo surgió de una combinación de influencia cultural y una tendencia a no interpretar la Palabra de Dios de manera literal. A pesar de los argumentos de algunos eruditos, Dios no creó lo físico para que fuera malo. Adán y Eva tenían cuerpos físicos en un mundo físico, y Dios lo llamó “muy bueno” (Génesis 1:31). Dios vino a la tierra como un ser físico (Lucas 2). Cuando Jesús resucitó, lo hizo con un cuerpo físico (Lucas 24:42-43). Y las profecías que ya se han cumplido lo hicieron literal y físicamente. No hay necesidad de un método diferente de interpretación para las profecías que aún no se han cumplido: el poder de Dios no depende de nuestra capacidad para entender cómo Él lo manifestará.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA