¿Hay actividad demoníaca en el mundo actual?

En resumen:

Definitivamente hay actividad demoníaca en el mundo de hoy, pero no todo lo malo es causado por demonios. Estamos llamados a resistir al diablo y a la actividad demoníaca, y en su lugar, someternos y seguir a Cristo.

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

Indudablemente, hay actividad demoníaca en el mundo actual. El objetivo de esta actividad es alejar a las personas de Dios, ya sea impidiendo que los incrédulos se acerquen a Cristo o llevando a los creyentes a pecar de tal manera que su caminar espiritual se convierta más en un obstáculo que en un estímulo para los demás (1 Juan 5:16). No todas las dificultades de salud, bienestar, relaciones y gobierno son de naturaleza demoníaca, pero las que sí lo son están diseñadas para alejarnos de Dios. Resistimos la actividad demoníaca cuando decidimos seguir a Cristo sin importar las distracciones.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

La Biblia no culpa de todas las desgracias a la actividad demoníaca. Alguien que está acosado por el miedo no necesariamente tiene un “espíritu de miedo”. Alguien que no puede administrar el dinero no necesariamente está siendo afectado por un “espíritu de pobreza”. Alguien que no puede encontrar cónyuge no necesariamente está siendo atormentado por un “espíritu de rechazo”. Aunque es posible que una persona sea objeto de una atención particular por parte de los demonios, la Biblia no indica que cada dificultad sea el resultado directo de una guerra espiritual. Nuestro mundo está quebrantado, y debemos esperar experimentar parte de ese quebrantamiento en nuestras vidas. A escala mundial, aunque es posible que los demonios estén guiando a las instituciones humanas para causar estragos, la Biblia no indica que los cristianos deban concentrarse en detener esos esfuerzos. No debemos preocuparnos por cómo realizar exorcismos o expulsar demonios de los lugares. En cambio, se nos ordena no permitir que la actividad demoníaca nos influya para rechazar la autoridad de Dios sobre nuestras vidas. Santiago 4:7 dice: “Por tanto, sométanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huirá de ustedes”. Esto no se refiere a un ataque espiritual que cause daño terrenal, sino a la tentación de pecar. Job, de nuevo, es nuestro modelo para esto: “En todo esto Job no pecó ni culpó a Dios” (Job 1:22). No podemos controlar las fuerzas espirituales; solo podemos orar por protección y resistir la tentación de pecar.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA