¿Cómo puedo saber a quién donar?
¿QUÉ DICE LA BIBLIA?
La Biblia enseña que la generosidad es tanto un privilegio como una responsabilidad para el pueblo de Dios. Aunque hay muchas causas dignas, la generosidad comienza con el apoyo al ministerio de la iglesia local. Esto refleja el patrón de las Escrituras, donde el pueblo de Dios dio primero para sostener la adoración, la enseñanza y el cuidado espiritual entre Su pueblo (Números 18:21; 1 Corintios 9:13-14).
Después de cumplir con esa prioridad, tú, como creyente, eres libre de dar para otras necesidades según la dirección de Dios. Las Escrituras llaman a los cristianos a dar con alegría, generosidad y discernimiento (2 Corintios 9:6-8), dirigiendo los recursos hacia el trabajo que se alinea con la Palabra de Dios y sirve al bien de los demás (Gálatas 6:10). Dar debe satisfacer necesidades reales sin fomentar el pecado (Proverbios 19:19; 2 Tesalonicenses 3:10), y debe ofrecerse como adoración a Dios (Proverbios 3:9; Filipenses 4:18). Esto significa evaluar si el regalo promoverá los propósitos de Dios, reflejará Su justicia y misericordia, y será manejado con integridad.
DEL ANTIGUO TESTAMENTO
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En el Antiguo Testamento, las ofrendas apoyaban primero el trabajo de la casa de Dios. El diezmo se reservaba para los levitas, quienes se dedicaban al servicio del templo y a enseñar la Palabra de Dios (Números 18:21-24). Así se garantizaba el sostenimiento de la vida espiritual de la nación antes de atender otras necesidades.
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Dios también le ordenó a Su pueblo que cuidara de los pobres, los extranjeros, los huérfanos y las viudas (Deuteronomio 14:28-29). Por ejemplo, las leyes de espigar (Levítico 19:9-10) aseguraban la provisión para los necesitados sin eliminar la dignidad del trabajo. Esto demuestra que el diseño de Dios para la generosidad equilibraba la compasión con la responsabilidad.
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Los profetas vincularon a menudo la generosidad con la rectitud, condenando las ofrendas que ignoraban la justicia y la misericordia (Isaías 1:13-17; Amós 5:21-24). Dios rechazaba las ofrendas religiosas vacías cuando Su pueblo desatendía a los vulnerables o vivía en rebeldía. Esto nos enseña que dar no consiste simplemente en satisfacer necesidades físicas, sino en hacerlo de una manera que refleje la verdad de Dios.
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Proverbios elogia la generosidad (Proverbios 11:24-25), pero advierte contra las ofrendas imprudentes que permiten comportamientos destructivos (Proverbios 19:19). El discernimiento bíblico significa dar de manera que realmente ayude en lugar de perjudicar.
DEL NUEVO TESTAMENTO
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El Nuevo Testamento continúa el principio de que dar comienza con el cuerpo local de creyentes. Pablo ordenó que los que predican el evangelio deben recibir su sustento del evangelio (1 Corintios 9:13-14) y elogió a las iglesias por apoyar su ministerio (Filipenses 4:15-18). Apoyar a la iglesia local garantiza que quienes la dirigen puedan centrar sus energías en atender al pueblo de Dios en lugar de dividir su atención para poder pagar las facturas, comprar comida y cubrir otras necesidades diarias.
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Después, el Nuevo Testamento anima a los creyentes a dar para satisfacer necesidades urgentes. Por ejemplo, después de que Agabo avisara a la Iglesia primitiva de que se avecinaba una hambruna, la Escritura dice:
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“Y los discípulos, conforme a lo que cada uno tenía, determinaron enviar una contribución para el socorro de los hermanos que habitaban en Judea.”
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Nótese que la ayuda financiera en Hechos 11 se dirigió a otros creyentes. Gálatas 6:10 establece la prioridad de hacer el bien “especialmente a los de la familia de la fe”. Esto no significa no ayudar a quienes no creen, pero muestra que ayudar a los creyentes debe ser la prioridad.
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La enseñanza de Jesús en Mateo 6:1-4 nos recuerda que dar debe hacerse para la gloria de Dios. Él dijo:
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“Cuídense de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendrán recompensa de su Padre que está en los cielos.”
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Puede ser tentador que los demás sepan a quién ayudas, pero:
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“y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”
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Aunque dar de forma espontánea puede ser bueno y necesario, las instrucciones de Pablo en 1 Corintios 16:1-2 muestran que lo normal es dar de forma planificada y regular. Es decir, los creyentes deben ser reflexivos e intencionales a la hora de dar.
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El Nuevo Testamento advierte contra el apoyo a los que se oponen a la verdad de Dios. En su segunda carta, Juan advertía a los creyentes sobre los falsos predicadores. Dijo:
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“Si alguien viene a ustedes y no trae esta enseñanza, no lo reciban en casa, ni lo saluden, pues el que lo saluda participa en sus malas obras.”
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Así pues, los creyentes deben ser cautelosos, asegurándose de no ayudar a los falsos maestros.
IMPLICACIONES PARA HOY
Al considerar a quién donar, tu primera prioridad como creyente es tu iglesia local. Este es el lugar ordenado por Dios donde recibes enseñanza regular, cuidado espiritual y rendición de cuentas. Tus pastores y líderes desempeñan mejor estos deberes sin la distracción de un segundo trabajo. Ayudarles a permanecer en el ministerio les muestra bondad y es una bendición espiritual para todos a los que sirven. Además, tu iglesia también puede apoyar regularmente a misioneros locales y extranjeros, por lo que tus donaciones ayudan a muchas personas. Solo después de haber dado fielmente allí, debes considerar a quién más apoyar.
Cuando decidas dónde dar más allá de tu iglesia, busca ministerios y causas que se alineen con las Escrituras, satisfagan necesidades genuinas y operen con integridad. Determina si la misión honra claramente a Cristo, ayuda a los verdaderamente necesitados y fomenta la responsabilidad en lugar de la dependencia.
Investiga la misión, el liderazgo y la administración de la organización. Considera las causas que extienden el ministerio del evangelio, alivian el sufrimiento y promueven la justicia bíblica. Al mismo tiempo, evita dar a grupos cuyo trabajo contradice la verdad de Dios, incluso si su causa parece noble en la superficie.
Por último, haz de tus donaciones un acto de adoración. Ora por tus ofrendas. Eres un mayordomo de los recursos de Dios, así que pídele a Él que los multiplique para Su gloria. Cuando des, hazlo alegre y voluntariamente, sabiendo que estás participando en Su obra. La generosidad sabia no solo satisface las necesidades, sino que también hace avanzar Su reino y refleja Su corazón a un mundo que observa.
COMPRENDE
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Las donaciones de los creyentes deben ir primero a su iglesia local para apoyar a sus ministros, líderes y misioneros.
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Cualquier donación externa debe entregarse a organizaciones cuya misión y causa estén alineadas con la Palabra de Dios.
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Los creyentes siempre deben glorificar a Dios en sus donaciones.
REFLEXIONA
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¿Cómo priorizas a tu iglesia local en tus ofrendas?
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¿A qué otras organizaciones o causas das y cómo te decidiste por ellas?
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¿Cómo puedes asegurarte de tener una actitud correcta a la hora de dar?
PONLO EN PRÁCTICA
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¿Cuáles son algunas de las organizaciones benéficas contemporáneas a las que tú, como cristiano, puedes hacer donaciones?
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¿Qué actitudes hacia el dar manifiesta el mundo y cómo se comparan con lo que las Escrituras dicen que debe ser tu actitud?
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¿Cómo puede la iglesia fomentar la generosidad bíblica?
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