¿Siguen siendo los judíos el pueblo elegido de Dios?
En resumen:
Dios formó la nación de Israel a partir de los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, escogiéndolos para ser Su pueblo especial a través de una relación de pacto, con el propósito de reflejar quién es Él al mundo y bendecir a las naciones. Sí, los judíos siguen siendo el pueblo elegido de Dios.
¿QUÉ DICE LA BIBLIA?
Israel es la nación elegida por Dios para ser el pueblo de Su pacto, descendiente de Abraham, Isaac y Jacob, a través del cual Él reveló Su ley, Sus promesas y, en última instancia, al Mesías (Génesis 32:28; Deuteronomio 7:6-8). Bíblicamente, el término “Israel” también puede referirse al pueblo de Dios en un sentido más amplio, incluyendo a quienes comparten la fe de Abraham, no solo a sus descendientes físicos (Romanos 9:6-8). Sin embargo, la Iglesia no reemplaza a Israel (Romanos 11:1-2, 25-29).
Dios escogió a Israel como Su pueblo especial. Como tal, los apartó para que reflejaran Su carácter y fueran una bendición para las naciones. A pesar de que Israel como nación rechazó a Jesús, las promesas de Dios a Israel siguen siendo irrevocables (Romanos 9:4-5). La elección de Israel conlleva la responsabilidad de vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios y ser una luz para el mundo (Éxodo 19:6). Aunque la Iglesia comparte ahora esta misión, Dios no ha terminado con Israel; sigue teniendo un plan único para su futura restauración (Romanos 11:25-27). El pacto de Dios con Israel es eterno, y Su fidelidad hacia ellos permanece (Jeremías 31:35-37; Romanos 11:28-29).
DEL ANTIGUO TESTAMENTO
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Dios estableció a Israel como nación al llamar a Abraham en Génesis 12:1-3, haciendo un pacto con él y prometiendo hacer de su descendencia una gran nación. Este pacto, que prometía la tierra y una relación eterna con ellos, fue reiterado a Isaac (Génesis 26:3) y a Jacob (Génesis 28:13-14), estableciendo a Israel como Su pueblo elegido para siempre (Génesis 17:7-8).
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En el monte Sinaí, Dios le dijo a Israel: “Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5). Aunque toda la tierra le pertenece, Él escogió a Israel para que fuera Su posesión más preciada.
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Israel fue apartado para ser el pueblo elegido de Dios (Deuteronomio 7:6), no por su grandeza, sino por el amor y la fidelidad de Dios a sus antepasados (Deuteronomio 7:7-8). Deuteronomio 14:2 reitera este llamado: “Porque eres pueblo santo para el SEÑOR tu Dios, y el SEÑOR te ha escogido para que le seas un pueblo de Su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la superficie de la tierra”. La elección de Israel por parte de Dios implicaba una llamada a la obediencia (Deuteronomio 26:18) para que todas las naciones pudieran conocer quién es Él (Génesis 12; Isaías 42:6).
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Desde el principio, Dios prometió un Mesías (Génesis 3:15) y reafirmó esta promesa a través de Abraham, diciendo que todas las naciones serían bendecidas a través de su descendencia (Génesis 12:3), señalando en última instancia a Jesús. La Biblia también habla de la futura restauración de Israel. Jeremías 31:35-37 indica que mientras el sol, la luna y las estrellas permanezcan, también lo hará el pacto de Dios con Israel.
DEL NUEVO TESTAMENTO
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Romanos 11:1-2 afirma que Dios no ha rechazado a su pueblo, Israel, a pesar de su incredulidad. Pablo, un judío, subraya que las promesas de Dios a Israel son irrevocables. Romanos 9:4-5 revela que a Israel le pertenecen los pactos, la Ley y las promesas, y de su linaje procede el Mesías, Jesús.
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A lo largo del Nuevo Testamento se describe que Israel sigue teniendo un papel único. Romanos 11:25-26 enseña que el endurecimiento de Israel es parcial, “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y así, todo Israel será salvo, tal como está escrito: «El Libertador vendrá de Sión; apartará la impiedad de Jacob»”. Mateo 23:39 muestra que Jesús anticipa un tiempo futuro en el que Israel lo reconocerá como el Mesías. A pesar de la incredulidad, el llamado y los dones de Dios a Israel son irrevocables (Romanos 11:28-29).
IMPLICACIONES PARA HOY
Dios eligió a Israel para ser una luz para las naciones y para traer al Mesías al mundo. Jesús tenía que venir de alguna nación, y Dios escogió a Israel. El hecho de que los judíos sean el pueblo elegido de Dios conlleva una gran responsabilidad: fueron llamados a vivir santamente para reflejar el carácter y la gloria de Dios.
Los creyentes también estamos llamados a una vida de santidad. Pedro escribe: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia” (1 Pedro 2:9-10). Pablo afirma que, independientemente de la etnia, “si ustedes son de Cristo, entonces son descendencia de Abraham, herederos según la promesa” (Gálatas 3:29).
Como Israel fue elegido para ser luz, nosotros, como seguidores de Cristo, estamos llamados a ser sal y luz en el mundo (Mateo 5:13-16). El hecho de que todos los creyentes estén unidos en Cristo no niega las promesas de Dios a Israel ni Sus planes para ellos. Los judíos siguen siendo el pueblo elegido de Dios, y la fidelidad de Dios a Israel permanece. Su pacto con ellos es irrevocable y se cumplirá.
COMPRENDE
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Dios escogió a Israel para ser su pueblo especial mediante un pacto con Abraham y sus descendientes.
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Israel fue llamado a reflejar el carácter de Dios al mundo.
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A pesar del rechazo de muchos judíos a Jesús como Mesías, las promesas de Dios a Israel permanecen, y Él tiene un plan para su futura restauración.
REFLEXIONA
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¿Cómo influye en tu comprensión de la fidelidad y soberanía de Dios el hecho de saber que Él tiene un plan permanente para Israel?
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¿Cómo puedes reflejar el carácter de Dios a los demás, como Israel fue llamado a hacer?
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¿Cómo puedes orar personalmente por el despertar espiritual de Israel y ser parte de la obra redentora de Dios para ellos?
PONLO EN PRÁCTICA
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Que los judíos sean el pueblo elegido de Dios no significa que tengamos que aceptar o aprobar todo lo que hace la nación de Israel. Nuestros corazones deben anhelar que Israel conozca a su Mesías. ¿Cómo debe ser tu actitud hacia la moderna nación de Israel, equilibrando el reconocimiento de su papel especial con su necesidad de salvación a través de Jesucristo?
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¿Qué significa ser “sal y luz” en el mundo de hoy y qué relación guarda esto con la vocación de Israel?
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¿En qué se diferencia Israel de la Iglesia, a pesar de tener la misma vocación de dar a conocer a Dios a un mundo que lo necesita desesperadamente?
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