Los primeros textos griegos de los que disponemos que incluyen el evangelio de Juan no contienen Juan 7:53-8:11. Los padres de la iglesia y otros autores no mencionan el pasaje hasta el siglo XII. Además, al menos catorce palabras utilizadas en esta sección no aparecen en ninguna otra parte del evangelio de Juan; por ejemplo, el texto se refiere a “los escribas”, pero Juan nunca hace referencia a ellos en ningún otro lugar. Por estas y otras razones, muchos teólogos creen que este pasaje no pertenece a las Escrituras originales. La historia narra cómo Jesús reta a los que llevaron a la mujer a que tiren la primera piedra si están libres de pecado. Cuando se marchan sin tirar ninguna piedra, Jesús le dice a la mujer que no la condena y que debe irse y no pecar más. El Textus Receptus, el Nuevo Testamento griego utilizado durante siglos como base para las traducciones, incluye el pasaje, así como muchos textos griegos antiguos. La versión King James (o Reina Valera clásica)
Los eruditos creen que la historia de la mujer sorprendida en adulterio era una tradición oral que algunos escribas, siglos después, decidieron incluir porque era ampliamente aceptada como verdadera. El problema entonces, como ahora, es que la verdad no la determinan unos pocos escribas, ni siquiera la mayoría. Como escribió el apóstol Pedro: “pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios”. (2 Pedro 1:21). Quienes creen que este relato forma parte de las Escrituras inspiradas argumentan que tantos manuscritos griegos lo incluyeron que no puede ignorarse. En cuanto al motivo por el que no aparece en textos más antiguos, algunos sugieren que fue eliminado por quienes temían que las mujeres se sintieran con libertad de cometer adulterio, ya que Jesús perdonó a la adúltera en esta historia. Más tarde, escribas que conocían el relato anularon esa decisión y volvieron a insertarlo. Lamentablemente, este debate lleva a algunas personas a cuestionar la inerrancia de la Biblia. Si este pasaje está en entredicho, quizá otros también lo estén, razonan. La doctrina cristiana tradicional sostiene que los autógrafos originales —los primeros escritos que los autores bíblicos hicieron bajo la inspiración de Dios— no contienen errores. Hoy en día no se conservan esos autógrafos originales, pero han sido reconstruidos a partir de miles de documentos y citas antiguas. Los teólogos reconocen que algunas frases o palabras pueden ser objeto de escrutinio, pero ninguna doctrina importante está en duda. Esto se aplica al relato de Juan 7:53-8:11; ninguna doctrina esencial cambia si ese relato forma parte o no de las Escrituras inspiradas. La revisión erudita puede ser un método que Dios utiliza para asegurarse de que Su Palabra se mantenga pura.