Mateo 13:3 dice: “Y Él les habló muchas cosas en parábolas”. De hecho, gran parte de lo que Jesús enseñó fue en forma de parábolas, a menudo descritas como relatos que ilustran principios espirituales. Algunas de las parábolas más conocidas de los evangelios sinópticos son la parábola de las ovejas y los cabritos (Mateo 25:31-46), la parábola del sembrador (Mateo 13:3-9; Marcos 4:3-9; Lucas 8:5-8) y la del buen samaritano (Lucas 10:30-37). Todas ellas tienen los elementos narrativos tradicionales de una parábola. El Evangelio de Juan contiene analogías de tipo parabólico en lugar de relatos narrativos (10:1-18; 15:1-8). Jesús explicó a Sus discípulos por qué enseñaba en parábolas (Mateo 13:11-13): Estos principios espirituales a menudo eran claros para Sus seguidores, pero estaban ocultos para las multitudes. Utilizaba ilustraciones corrientes, pero hablaba con autoridad. Las parábolas y la narración de historias eran un método familiar de comunicar verdades en aquella época; sin embargo, aquellos con corazones incrédulos eran incapaces de procesar las verdades.
Se pueden hacer varias observaciones sobre las razones por las que Jesús utilizó parábolas. En primer lugar, Jesús utilizaba parábolas para que Su mensaje fuera claro para todos, pero el significado solo se revelaba a quienes eran capaces de comprenderlo. Las audiencias se reunían para escuchar a Jesús hablar de ovejas, pájaros, agricultores y otras imágenes familiares, pero a menudo se iban sin comprender el cuadro más amplio de las historias que Él contaba. Con frecuencia, Jesús explicaba más tarde a Sus discípulos el significado completo de las historias. Jesús también utilizó parábolas para comunicarse tanto con la gente común como con los líderes religiosos. En lugar de utilizar las palabras de los eruditos, Jesús hablaba en un lenguaje cotidiano que conectaba con Su audiencia. En tercer lugar, Jesús utilizó las parábolas en parte porque hablaba con autoridad. Mateo 7:29 dice: “porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como sus escribas”. Los escribas a menudo citaban tanto largos pasajes de la ley como tradiciones de otros maestros judíos para apoyar su mensaje. Sin embargo, Jesús hablaba desde Su propia autoridad, rompiendo con esta tradición. Jesús habló como el Mesías y podría haber utilizado cualquier formato de enseñanza que deseara. Su elección de las parábolas, historias con un propósito espiritual, fue utilizada por una variedad de razones. Entre ellas, la capacidad de revelar información a los “dispuestos a oír”, de comunicarse con el pueblo llano y de afirmar Su autoridad. Estos y otros factores revelan a un Mesías cuyo amor se extendía a todos, pero que también revelaba información a diferentes personas de diferentes maneras, algo que Dios sigue haciendo en tu vida hoy en día a través de Su Palabra.