¿Cómo podía orar Jesús a Dios si Él es Dios? ¿Se oraba Jesús a Sí mismo?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

Jesús oró al Padre para disfrutar de la comunión de la divinidad trina del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. A veces, la Biblia simplemente dice: “Jesús oró”, pero otras veces vemos un atisbo de algo más. Después del bautismo, Jesús oró y: “Aconteció que cuando todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado; y mientras Él oraba, el cielo se abrió, y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal, como una paloma, y vino una voz del cielo, que decía: «Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacido»”. (Lucas 3:21-22). En Juan 17 se encuentra la “oración sacerdotal”, en la que ora por Sí mismo, por Sus seguidores y, después, por los futuros creyentes. No se limitó a “orar para Sí mismo”, sino que se dirigió a Su Padre celestial, que es un miembro distinto y único de la Santísima Trinidad. El Cristo encarnado necesitaba comunicarse con Su Padre celestial. Aunque era igual a Dios en importancia (plenamente Dios), era plenamente de carne y hueso, y necesitaba de Su Padre celestial como el resto de nosotros. Jesús también oraba a Dios porque beneficiaba a los que lo rodeaban, como en el caso de la resurrección de Lázaro (Juan 11:41-42). Por último, como tu Sumo Sacerdote, Jesús intercede a favor del pueblo de Dios (Hebreos 2:17).

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Jesús oraba a Su Padre celestial por muchas razones. En primer lugar, Jesús mantuvo una relación íntima y dependiente con Su Padre celestial que marca la pauta de cómo debes vivir. El hecho de que Jesucristo pasara tanto tiempo con Su Padre, a pesar de que era igual en importancia, debería humillarte e inspirarte en tu relación permanente con Dios. Además, Jesús no solo oraba por Sí mismo. Oró por los demás, incluidos Sus enemigos, seguidores y aquellos que sabía que se convertirían en futuros creyentes. Este es un ejemplo de cómo debes orar por los demás. Finalmente, que Jesús orara a Su Padre celestial por otros te da un vistazo de Su papel actual como tu Sumo Sacerdote: “Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado”. (Hebreos 4:14-15).

COMPRENDE

REFLEXIONA

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