¿En qué consiste la Oración Sacerdotal de Jesús?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

La Oración Sacerdotal de Jesús en Juan 17 es Su intercesión final y sincera a favor de Sus discípulos y de todos los futuros creyentes. En ella, Jesús pide al Padre que lo glorifique mediante Su muerte y reconoce la conclusión de Su ministerio terrenal. Jesús ora por la protección, santificación y guía de Sus seguidores mientras llevan el evangelio al mundo. Enfatiza la unidad de todos los creyentes y su comunión con el Padre y el Hijo. Jesús también ora para que el amor de Dios habite en Su pueblo, de modo que el mundo pueda conocerlo y creer en Él. La Oración Sacerdotal revela el continuo cuidado de Jesús por ti, Su deseo de que crezcas espiritualmente y Su preparación para un mundo sin Su presencia física. En última instancia, anima a los creyentes a vivir en la verdad de Dios y reflejar Su gloria, confiando en Su intercesión y guía continuas.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

La Oración Sacerdotal es rica en ideas teológicas sobre la relación entre el Padre y el Hijo, la naturaleza de la salvación, la misión de Jesús en la tierra, Su relación con la gente y mucho más. Merece la pena estudiarla teológicamente y escuchar el corazón del Señor hacia Su pueblo y Sus preocupaciones al saber que dejaba la tierra. Es alentador ver por lo que Jesús oró específicamente: Sus discípulos, pero también por ti. Juan 17:20-26 dice: “Mas no ruego solo por estos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno. Como Tú, oh Padre, estás en Mí y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno: Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a Mí. Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy, para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Oh Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, Yo te he conocido, y estos han conocido que Tú me enviaste. Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos”. Puedes sentirte animado a reflejar a Jesús al mundo y a vivir de acuerdo con los propósitos de Dios. Puedes estar seguro de que eres salvo y no puedes perder tu salvación, y de que tienes la Palabra y el Espíritu de Dios para guiarte. Puedes sentirte reconfortado porque Jesús ora por ti. Puedes ser desafiado a vivir en unidad con otros creyentes. Puedes recordar que estás llamado a vivir en el mundo como luz de Dios, santificado en la verdad.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA