¿Qué sabemos del Jesús real e histórico?

En resumen:

El Jesús real e histórico es Dios hecho carne que murió, resucitó y nos llama a responder a su identidad.

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

“¿Quién es Jesús?” es una de las preguntas más importantes que una persona puede hacerse. Sin embargo, muchos no reconocen la diferencia entre el Jesús histórico y bíblico y las diversas visiones de Jesús que se presentan hoy en día. Por ejemplo, en el Corán, el libro sagrado del Islam, se menciona a Jesús, pero Su representación es muy diferente a la del Nuevo Testamento. Diversos grupos religiosos y comentarios culturales ofrecen una amplia variedad de perspectivas sobre la verdadera identidad de Jesús. El Jesús histórico, tal como se narra en el Nuevo Testamento, nació de María y José, vivió una vida de enseñanza, sanidad y milagros, y fue crucificado durante la Pascua en Jerusalén. Resucitó al tercer día, se apareció a muchos durante un período de cuarenta días, y Su resurrección dio lugar a la formación de la Iglesia primitiva, que creció rápidamente y se extendió por todo el Imperio Romano y más allá. La existencia del Jesús bíblico está confirmada por la historia. Este Jesús histórico fue Dios hecho carne, que murió y resucitó; Él nos llama a responder a quién es Él.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

A diferencia de muchas otras religiones, los hechos históricos relativos a Jesucristo pueden estudiarse y verificarse mediante la investigación. Aunque la salvación es por fe, no es una fe ciega. La historia y la arqueología han confirmado con frecuencia datos clave recogidos en el Nuevo Testamento que demuestran la exactitud de su contenido. El Jesús histórico también se menciona en otros escritos antiguos, desde los del historiador judío Josefo hasta los de muchos de los primeros padres de la Iglesia, pasando por documentos oficiales romanos que hacen referencia a aspectos del cristianismo primitivo. Jesús no es un mito, sino el Mesías al que muchos siguen hoy como Salvador. Estamos llamados a responder al Jesús histórico y a lo que Él hizo al morir por nuestros pecados y resucitar, venciendo así al pecado y a la muerte. Todos los que confían en Él serán salvos, perdonados de sus pecados y recibirán vida abundante ahora y por toda la eternidad (Juan 3:16-18; 10:10; Efesios 1:3-14).

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA