¿Tiene Dios sentido del humor?

En resumen:

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

Aunque la Biblia no describe a Dios como “gracioso” o que hace chistes, las Escrituras sí muestran que Dios a menudo se dirige a los hombres y mujeres pecadores usando el humor. Por ejemplo, se ríe de los malvados que conspiran contra Él (Salmo 2:4) porque su rebelión es totalmente absurda; utiliza la ironía para humillar a los orgullosos (1 Reyes 18:27); invierte las expectativas humanas para hacerte reflexionar (1 Corintios 1:27-29; Lucas 1:51-52); y reprende con un ingenio mordaz que pone al descubierto la arrogancia humana (Job 38–41). Algunas de las circunstancias que utiliza para castigar son también humorísticas, como cuando un pez gigante se traga a un profeta descarriado (Jonás 1) o cuando permite que un burro reprenda a su amo pecador (Números 22:21-23). Jesús, plenamente Dios y plenamente humano, es un ejemplo perfecto para ti. Utilizó el humor para desafiar y desenmascarar comportamientos injustos, ayudando a hombres y mujeres a tomar conciencia de su ceguera espiritual y de su necesidad de Él. Lo hizo con la mujer samaritana en el pozo cuando le pidió que llamara a su marido para que admitiera que estaba viviendo en pecado con un hombre que no era su marido (Juan 4:16-19). El humor en las Escrituras no es superficial: sirve a fines redentores y reveladores. El humor divino siempre sostiene la verdad y la santidad, mostrando la plenitud de la personalidad de Dios.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Dios tiene sentido del humor, pero no es un humor irreverente o frívolo. Su humor justo pone de relieve la insensatez, y Su sarcasmo enseña a Su pueblo lo que es justo. Para ti, como cristiano, esto proporciona el equilibrio necesario. A veces, crees que ser cristiano significa no tener sentido del humor, no conmoverte ante las tonterías que te rodean. En otras ocasiones, te burlas abiertamente de los no creyentes, ridiculizándolos injustamente. Sin embargo, de las Escrituras aprendes que sirves a un Dios que mantiene Su justicia al tiempo que se permite expresar Su desprecio por el pecado a través del humor. Cuando tu risa se basa en la justicia, demuestra que eres una rama sana, que permaneces correctamente en Jesús (Juan 15:5). También te recuerda que la eternidad no es incolora y seca. Mientras que tu humor se desliza fácilmente hacia la burla grosera o pecaminosa, el humor de Dios siempre está al servicio de la verdad y la santificación. Corrige el orgullo, desmonta las pretensiones y arroja luz sobre tus limitaciones. Por eso, aunque debes guardarte de trivializar la majestad de Dios, también debes recordar que el Dios que hizo la risa no carece de humor. Es santo y, en Su santidad, puede sonreír y a menudo lo hace.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA