La fe bahá'í es una religión del siglo XIX que enseña que Bahá'u'lláh es un mensajero divino y hace hincapié en la revelación progresiva a través de profetas sucesivos. Varios componentes de la religión son contrarios a lo que enseña la Biblia. Sus seguidores creen en la unidad de todas las religiones, pero las Escrituras muestran que Jesús es el único camino de salvación (Juan 14:6). Los bahá'ís enseñan la paz mundial, pero la Biblia muestra que la verdadera paz solo es posible después de que Jesús establezca Su reino futuro (Apocalipsis 21:4). Bahá'u'lláh afirmó cumplir profecías anteriores y se presentó a sí mismo como una manifestación de Dios, inspirándose en figuras de múltiples tradiciones religiosas. Pero las Escrituras no mencionan a Bahá'u'lláh, enseñan claramente que solo existe un Dios verdadero (Deuteronomio 6:4) y muestran que los intentos de los seres humanos de elevarse hasta convertirse en dioses no acaban bien (Génesis 11; 2 Crónicas 26:16; Daniel 4). Mientras que los bahá'ís consideran la Biblia como uno de tantos textos sagrados, el cristianismo enseña que las Escrituras están “inspirada[s] por Dios” (2 Timoteo 3:16) y que Jesucristo es el último y único Salvador, cuya vida, muerte y resurrección logran la salvación de una vez por todas (Juan 1:1-14; 14:6). Los cristianos están llamados a poner a prueba las enseñanzas (1 Tesalonicenses 5:21) y a seguir solo a Jesús para la vida eterna, en lugar de confiar en una serie de mensajeros humanos. La inclusividad y la revelación progresiva de la fe bahá'í contrastan fuertemente con la concepción cristiana de Dios, la salvación y la autoridad de las Escrituras.
La religión bahá'í comenzó en el siglo XIX en Irán bajo la influencia de su fundador Sayid Ali Muhammad. El 23 de mayo de 1844, se declaró a sí mismo el Bab (“Puerta”), la octava manifestación de Dios y la primera desde el profeta musulmán Mahoma. Debido a su pretendida supremacía sobre el profeta Mahoma, los musulmanes de su época persiguieron a Sayid y a sus seguidores. Sayid fue ejecutado en 1850, solo seis años después de hacer sus afirmaciones. Antes de su muerte, Sayid habló de un futuro profeta a través del cual Dios se manifestaría. En 1863, uno de sus seguidores, Mirza Husayn Ali, afirmó ser el cumplimiento de la profecía de Sayid. Se llamó a sí mismo Bahá'u'lláh (“la gloria de Dios”) y enseñó que también era la segunda venida de Jesucristo, el Espíritu Santo prometido, el Día de Dios, el Maiytrea (del budismo), Krishna (del hinduismo) y el cumplimiento del profeta venidero en el islam chií. Desde la época de Bahá'u'lláh, los sucesores han llegado por designación y no por manifestación divina. Primero designó a su hijo Abbas Effendi como líder de la fe bahá'í. Más tarde, se fundó la Casa Universal de Justicia como órgano rector de la religión. Este lugar, construido en Haifa (Israel), sigue siendo la sede del movimiento y acoge una importante conferencia anual en apoyo de sus creencias. Como religión inclusiva, los puntos de vista bahá'ís difieren de los del cristianismo en muchos aspectos. De importancia primordial es su visión de Dios, que no incluye la enseñanza de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Además, su visión de la salvación es inclusiva, en contraste directo con la Biblia que enseña a Jesús como el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6) y el único camino al Padre (Hechos 4:12). Además, su visión de la Biblia es muy diferente, ya que considera la Biblia como uno de los muchos escritos sagrados en lugar de la Biblia sola como inspirada y suficiente para la vida cristiana.