¿Qué dice la Biblia?
Jesús tuvo que morir para cumplir las profecías
Jesús tuvo que morir para cumplir las profecías
Dios actúa en la historia. Actúa en el contexto de las personas, las personalidades y la política para enseñarte, corregirte y actuar en tu favor. En la época de Cristo, el entorno social incluía a fariseos superlegalistas, a saduceos sedientos de poder, a herodianos en busca de favores, a sacerdotes judíos y a gobernantes romanos que mantenían un orden precario. En toda su historia juntos, es posible que estos grupos solo estuvieran de acuerdo en una cosa: Jesús tenía que morir. Los fariseos querían a Jesús muerto porque Él señalaba el pecado de ellos y socavaba su influencia. Judas quería a Jesús muerto porque Él no era el campeón político que Judas había esperado. Los saduceos querían a Jesús muerto para asegurar la estabilidad de su posición política. Pilato no quería a Jesús muerto, pero temía un motín. Dios usó todo esto para llevar a Su Hijo a la cruz a morir por tus pecados. En última instancia, no fueron los judíos ni los romanos ni Pilato ni Judas quienes pusieron a Jesús en la cruz; fueron la codicia, el miedo, los celos y el egoísmo. Sin embargo, todo esto encajaba en el plan de Dios para que Jesús muriera por tu salvación. Jesús murió a causa del pecado y, mediante Su muerte, te justificó y te salvó de la ira de Dios: “Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él.” (Romanos 5:9). “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros, porque escrito está: «MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO»” (Gálatas 3:13). Jesús murió para que no tuvieras que soportar las consecuencias eternas del pecado y de la muerte. Todos los que confían en la muerte y resurrección de Jesús para el perdón de los pecados son perdonados y no experimentarán la muerte segunda.