¿Qué dice la Biblia?
La oración Sozo es una práctica arraigada en el movimiento carismático que pretende ayudar a las personas a acercarse a Dios a través de un mediador, la visualización y técnicas de meditación. Estas prácticas están más en consonancia con el movimiento de la Nueva Era que con la Biblia. Las Escrituras les enseñan a los creyentes que debemos probar todas las cosas a la luz de la Palabra de Dios (Isaías 8:19-20; Hechos 17:11) y evitar las falsas doctrinas o las artimañas engañosas de los hombres (Efesios 4:14). El componente mediador de la oración Sozo tampoco es bíblico: en el Antiguo Testamento, Dios seleccionó a Aarón y a sus descendientes como sacerdotes, y tenía requisitos específicos para adorarlo a Él. Desde que vino Cristo, Él es nuestro Sumo Sacerdote, el mediador entre Dios y la humanidad (1 Timoteo 2:5). Los hijos de Dios no necesitamos a una persona más para comunicarnos con nuestro Sanador, tal como sugiere la oración Sozo. Versículos como Isaías 8:19-20 también dejan claro que las prácticas ocultistas son pecaminosas, y algunos aspectos de la oración Sozo —como utilizar a un humano como medio para tener una experiencia espiritual— recuerdan a lo oculto. Además, no necesitas depender de un mediador humano en tus oraciones porque tienes al Espíritu Santo (Romanos 8:26). La función de otros creyentes no es sustituir la obra de Dios en tu vida, sino animarte y ayudarte a acercarte más a Él (Hebreos 10:24-25; 1 Tesalonicenses 5:11). En 2 Pedro 1:3-8 se nos muestra cómo Dios ha provisto para nosotros y lo que debemos hacer para edificar nuestra fe; no necesitamos prácticas antibíblicas como la oración Sozo para lograrlo.