¿Quién era Noé en la Biblia?

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En resumen:

Noé fue un hombre justo que confió en Dios y construyó un arca. La vida de Noé sirve como un ejemplo de la salvación que se ofrece a todos los que se vuelven al Señor.

Del Antiguo Testamento

  • En Génesis 5:28-29 se presenta a Noé en una lista de los descendientes de Adán a través de Set: “Lamec vivió 182 años, y engendró un hijo. Y le puso por nombre Noé, diciendo: ‘Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el SEÑOR ha maldecido’”. El significado del nombre de Noé nos da una pista sobre el relato que está por venir.
  • En Génesis 5 también aprendemos que Noé nació unos mil doscientos años después de la creación de Adán. Además, descubrimos que Noé tuvo tres hijos —Sem, Cam y Jafet— después de cumplir quinientos años. Génesis 6-9 nos ofrece el resto del relato de la vida de Noé.
  • Génesis 6:5 dice: “El SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”. Dios se entristeció y dijo que borraría al hombre y a los animales de la tierra. “Pero Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR” (Génesis 6:8). En medio de una sociedad tan malvada que Dios decidió destruirla por completo, Noé se destacó. “Noé era un hombre justo, perfecto entre sus contemporáneos. Noé andaba con Dios” (Génesis 6:9). Noé no estaba libre de pecado (Romanos 3:23), pero conocía a Dios y caminaba con Él. Dios preservó a Noé y lo utilizó a él y a su familia para repoblar la tierra.
  • Dios le comunicó a Noé Su plan de destruir la tierra y a sus habitantes con un diluvio. Dios le instruyó a Noé que construyera un arca de madera de gofer, proporcionándole las medidas y especificaciones. Le explicó: “Todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré Mi pacto contigo; y entrarás en el arca, tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos” (Génesis 6:17-18). Noé también debía llevar en el arca siete parejas de machos y hembras de cada tipo de animal limpio, una pareja de machos y hembras de cada tipo de animal impuro, y comida. “Y Noé hizo conforme a todo lo que el SEÑOR le había mandado” (Génesis 7:5).
  • El diluvio comenzó cuando Noé tenía seiscientos años. Él y su familia desembarcaron aproximadamente un año después (Génesis 7:11; 8:13). Cuando salieron del arca, Noé construyó un altar al Señor en el que ofreció sacrificios. “Y el SEÑOR percibió el aroma agradable, y dijo el SEÑOR para Sí: ‘Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho. Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán’” (Génesis 8:21-22).
  • Tal como Dios le había prometido a Noé cuando le ordenó construir el arca, Dios estableció Su pacto con Noé y su familia. “Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: ‘Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra’” (Génesis 9:1). Habló del temor que los animales tendrían a los humanos y les dio los animales como alimento. Dios instituyó la pena de muerte para el asesinato. También dijo: “Yo establezco Mi pacto con ustedes, y con su descendencia después de ustedes, y con todo ser viviente que está con ustedes: las aves, el ganado y las bestias de la tierra que está con ustedes; todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra. Yo establezco Mi pacto con ustedes: nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra” (Génesis 9:9-11). Dios dio el arcoíris como señal de este pacto.
  • Después de algún tiempo, Noé “comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda” (Génesis 9:20-21). Uno de los hijos de Noé, Cam, vio la desnudez de su padre y se lo contó a sus hermanos. Sus hermanos, sin embargo, cubrieron la desnudez de su padre. Noé maldijo a Canaán, hijo de Cam, a causa de las acciones vergonzosas de Cam (o posiblemente de Canaán). En parte, esto explica la relación entre los israelitas, descendientes de Sem, y los cananeos en la época del éxodo.
  • Noé vivió 350 años después del diluvio. “El total de los días de Noé fue de 950 años, y murió” (Génesis 9:29).
  • La persona de Noé y el relato del juicio de Dios a través del diluvio se mencionan varias veces en el resto de las Escrituras. Isaías 54:9-10 recoge esta profecía: “Porque esto es para Mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más volverían a pasar sobre la tierra. Así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reprenderé. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero Mi misericordia no se apartará de ti, y Mi pacto de paz no será quitado”, dice el SEÑOR, que tiene compasión de ti”. Dios ha sido fiel en no destruir la tierra mediante un diluvio, y también será fiel en cumplir esta promesa a Israel.
  • También vemos a Noé usado como ejemplo en una reprensión. Ezequiel 14:12-14 dice: “Entonces la palabra del SEÑOR vino a mí y me dijo: ‘Hijo de hombre, si un país peca contra Mí cometiendo infidelidad, y Yo extiendo Mi mano contra él, le corto su provisión de pan, y envío hambre contra él y corto de él hombres y animales, aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, solo ellos se salvarían por su justicia’, declara el Señor DIOS” (véase también Ezequiel 14:20).

Del Nuevo Testamento

  • Al hablar de Su regreso, Jesús dijo: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:36-39; véase también Lucas 17:22-30). Así como Dios fue paciente en los tiempos de Noé (1 Pedro 3:20), también lo es ahora con el mundo, pues no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Pero, al igual que en el tiempo de Noé, el juicio vendrá (2 Pedro 3:10).
  • Hebreos 11:6 nos dice que “sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es remunerador de los que le buscan”. El capítulo incluye a Noé como un ejemplo de esa fe: “Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe” (Hebreos 11:7).
  • Segunda de Pedro 2 explica: “Si Dios no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos [...] entonces el Señor sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio” (2 Pedro 2:5, 9).

Implicaciones para hoy

Nosotros, por supuesto, queremos ser como Noé, poniendo nuestra fe en Dios, aunque no entendamos todos los detalles. También queremos ser como Noé, caminando con Dios y siendo pregoneros de Su justicia, tanto con palabras como con acciones. Queremos ser considerados justos ante Dios, algo que solo se consigue por la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo. Noé, como todos nosotros, necesitaba un Salvador. Su historia es un presagio de la obra salvadora de Jesucristo. Primera de Pedro 3:18-22 explica: “Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu. En el espíritu también fue y predicó a los espíritus encarcelados, quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua. Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora los salva a ustedes, no por la limpieza de la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia, mediante la resurrección de Jesucristo, quien está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo después de que le habían sido sometidos ángeles, autoridades y potencias”. Así como Noé fue rescatado del diluvio por medio del arca y llevado a una nueva vida, nosotros también somos rescatados del juicio de Dios por nuestros pecados y llevados a una vida nueva por medio de Jesucristo (Juan 3:16-18; Efesios 2:1-10).

Comprende

  • Noé era un hombre justo a quien Dios llamó para que construyera un arca, reuniera animales de todo tipo y entrara en ella con su esposa, hijos y nueras.
  • Noé obedeció a Dios, y Dios hizo un pacto con él, prometiendo no volver a destruir la tierra con un diluvio.
  • El pecado de embriaguez de Noé está registrado en las Escrituras, pero también lo está la redención que proveyeron sus hijos al cubrir su pecado.

Reflexiona

  • ¿De qué manera la obediencia de Noé a las instrucciones de Dios desafía o inspira tu propio camino de fe?
  • ¿Qué consecuencias has enfrentado al vivir con rectitud y cómo te ha provisto Dios en esos momentos?
  • ¿Cómo ves la fidelidad y la gracia de Dios reflejadas en la historia de Noé, especialmente teniendo en cuenta sus defectos? ¿Qué conexiones ves en otros pasajes de las Escrituras?

Ponlo en práctica

  • Reflexionando sobre los paralelismos entre la historia de Noé y la obra redentora de Jesucristo, ¿cómo sirve Noé de precursor o símbolo de la salvación en el relato cristiano?
  • ¿Qué aspectos del carácter de Noé te parecen más admirables y cómo resuenan con las cualidades de fe y rectitud destacadas en la Biblia?
  • ¿Cómo interpretas el significado del pacto de Dios con Noé en el contexto de la relación de la humanidad con Dios, tanto en tiempos de Noé como en la actualidad?