¿Qué dice la Biblia?
Jesús siempre acogió, bendijo y valoró a los niños, mostrando que tienen un gran valor a los ojos de Dios. Los invitaba a acercarse a Él, incluso cuando otros trataban de impedírselo (Marcos 10:13-14; Lucas 18:15-17). Mostró con Sus palabras y acciones que nadie es demasiado importante para cuidar de los jóvenes o vulnerables (Mateo 18:5). A través de Sus milagros, como la sanación de niños y la resurrección de la hija de Jairo, Jesús dejó claro que los niños estaban plenamente incluidos en Su ministerio (Marcos 5:21-43; Lucas 8:40-56). También utilizó a los niños como ejemplos de humildad, confianza y fe infantil, enseñando a Sus seguidores a acercarse a Dios con humildad, apertura y dependencia (Mateo 18:3-5; Lucas 18:15-17). Las interacciones de Jesús con los niños revelan el amor de Dios. Todos son hijos de Dios, capaces de conocerlo personalmente y valiosos para Él (Juan 1:12; Gálatas 3:26). Observar cómo trataba Jesús a los niños te desafía a honrar, cuidar y aprender de los jóvenes de tu vida, prestándoles atención, cuidado y aliento (Mateo 18:5; Marcos 9:37). Al valorar a los niños y emular su humildad y confianza, reflejas el amor de Jesús y participas en Su obra de forjar vidas para Su reino.