¿Qué dice la Biblia?
Jesús experimentó tres severas tentaciones en el desierto por parte del padre de la mentira (Satanás), durante un tiempo en el que habría estado físicamente débil después de un brutal ayuno de cuarenta días. La primera es cuando el diablo tienta a Jesús para que demuestre que es el Hijo de Dios haciendo mal uso de Su poder, pero Jesús utiliza las Escrituras como arma ofensiva, afirmando Su dependencia del Padre (Mateo 4:4). A continuación, Satanás vuelve a desafiar a Jesús para que demuestre Su identidad, pero esta vez hace un uso indebido de las Escrituras, asegurando a Jesús que puede actuar con Su propia autoridad y glorificarse al hacerlo (Mateo 4:6). Sin embargo, Jesús responde de nuevo con las Escrituras, exponiendo la cuestión de poner a prueba a Dios (Mateo 4:7). La última tentación se produce cuando Satanás lleva a Jesús a un “monte muy alto” (Mateo 4:8), donde le ofrece todos los reinos de la tierra a cambio de que lo adore (Mateo 4:9), una oferta legítima, ya que Satanás es, de hecho, el actual gobernante de la tierra. Podría decirse que esta es la oferta más tentadora, porque sucumbir a ella supuestamente le habría permitido a Jesús saltarse todo el sacrificio y la tortura de la cruz. Sin embargo, Jesús le dice tajantemente a Satanás que se vaya y afirma a través de las Escrituras que Su lealtad permanece solo con Dios (Mateo 4:10).