¿Qué dice la Biblia?
En el Antiguo Testamento, los sacerdotes actuaban como mediadores entre Dios y el pueblo, y el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo una vez al año para ofrecer sacrificios por los pecados (Levítico 16). El sacerdocio del Antiguo Testamento prefiguraba el sacerdocio mayor de Cristo. Jesús, a diferencia de los sacerdotes terrenales, se ofreció a Sí mismo como sacrificio único (Hebreos 10:12). Mediante Su sacrificio y mediación continua, los creyentes son hechos justos y tienen acceso directo a la presencia de Dios (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:16). Jesús es eternamente sacerdote y rey (Hebreos 7:17). Jesús como tu Sumo Sacerdote te libera de la dependencia de mediadores humanos y te asegura que Dios escucha tus oraciones y te acoge en Su presencia. Porque Jesús es tu Sumo Sacerdote, puedes vivir en confianza, esperanza y cercanía con Dios.