¿Qué dice la Biblia?
Muchas veces, después de realizar un milagro, Jesús dio órdenes estrictas para que las personas involucradas no se lo dijeran a nadie. Algunos ejemplos son cuando sanó a un leproso (Mateo 8:4), le dio la vista a dos ciegos (Mateo 9:30) y resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:43; Lucas 8:56). Las órdenes de Jesús de que no contaran Sus milagros tenían por objeto controlar la difusión de la información sobre Él para adaptarla a Su tiempo. Por eso, en las bodas de Caná, Jesús le dice a María: “Todavía no ha llegado Mi hora” (Juan 2:4), después de que ella insinuara que quería que Él hiciera algo para evitar que se acabara el vino. Aunque al final Jesús convierte el agua en vino en aquella boda, Sus palabras sugieren que le estaba recordando a María que Él tenía Su propio momento para revelar quién era: el Mesías y el Hijo divino, plenamente revelado en Su muerte y resurrección. Las órdenes de silencio de Jesús forman parte de un patrón en el que Él revela (a Sus seguidores) y oculta (a Sus enemigos) quién es simultáneamente (Mateo 13:10-11; Lucas 10:21-22). Jesús no trataba de suprimir la verdad, sino de controlar el momento y la comprensión de Su misión. Parece que a Jesús le preocupaba que la gente solo se centrara en Sus milagros y pasara por alto Su verdadera razón para venir al mundo: salvarte de tus pecados (Mateo 12:38-40; Juan 20:29).