¿Qué dice la Biblia?
El significado de la expresión “hijo del hombre” evolucionó y cambió a lo largo del Antiguo Testamento. Originalmente, enfatizaba la pecaminosidad (Génesis 11:5), y más tarde pasó a significar la debilidad y mortalidad de la humanidad (Salmo 8:4). Más adelante en la historia de Israel, el término se aplicó inesperadamente a Ezequiel porque era un hombre justo y no pecador, convirtiéndose en el primer “hijo del hombre” que representaba a los humanos pecadores (Ezequiel 2:1-3). Poco después, una visión en Daniel introdujo una expansión significativa, donde “uno como un hijo de hombre” vino con las nubes del cielo y se le dio dominio y gloria eternos (Daniel 7:13-14). Jesús adoptó este título como forma favorita de hablar de Sí mismo. A veces, lo utilizaba para enfatizar Su humildad y fragilidad humana (Mateo 8:20); otras, para proclamar Su divinidad. Por ejemplo, dijo a los líderes que querían matarlo que más tarde Lo verían venir sobre las nubes, como la figura divina de Daniel (Marcos 14:62). Del mismo modo, Esteban afirmó este aspecto divino cuando dijo que vio a Jesús como el Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios (Hechos 7:56), lo que provocó que los judíos se taparan los oídos y arremetieran contra él por decir una blasfemia. En conjunto, la Biblia muestra que Jesús es el Hijo del Hombre que comparte nuestra humanidad, nos representa ante Dios y es el Señor eterno y reinante.