La Biblia y Jesús juntos revelan la plenitud de la Palabra de Dios. Ambos revelan quién es Dios y Sus planes y propósitos para la humanidad.
Jesús es la Palabra viva que encarna perfectamente el carácter y el plan de Dios, y la Escritura es la Palabra escrita que comunica la verdad de Dios. Ambos son vivos, activos y poderosos, y cumplen los propósitos de Dios.
Ambos transforman los corazones y nos guían para vivir para Él. A través de Su Palabra, Dios nos llama a conocerlo, seguirlo y confiar en Él. A medida que conocemos y prestamos atención a la Palabra de Dios, esta obra en nosotros y a través de nosotros para cumplir Sus buenos propósitos.
La Palabra de Dios es algo más que las palabras escritas en una página o pronunciadas en nuestros labios. Es el mensaje vivo, activo y poderoso de Dios mismo. La Palabra de Dios revela el carácter, la voluntad y la verdad de Dios. La Palabra de Dios transforma los corazones y nos guía en una vida piadosa. En general, la Palabra de Dios cumple Sus propósitos. Estas cosas pueden decirse tanto de Jesús como de la Biblia.
Dios se comunica con nosotros de muchas maneras: a través de Su creación (Salmo 19:1), a través de los profetas de la antigüedad (Hebreos 1:1), a través del Espíritu Santo (Juan 16:8-13), a través de las Escrituras (Hebreos 4:12) y a través de Su Hijo, Jesucristo (Juan 14:9). Somos sabios si prestamos atención a la Palabra de Dios en todos los sentidos.
Esto significa hacer de Jesús y de la Biblia nuestro fundamento. Significa escucharlo porque a través de Jesús y de la Biblia podemos conocer a Dios y Su plan para la humanidad. Hacemos esto leyendo y meditando en la Palabra de Dios, escuchando la guía de Su Espíritu. Observamos quién es Dios y cómo Jesús modeló la verdad de Dios en acción.
La Palabra de Dios es viva y activa, y podemos confiar en lo que dice para dar forma a nuestras decisiones y transformar nuestros corazones de una manera que la mera sabiduría humana no puede. El mensaje de Dios —a través de las Escrituras y de Cristo— logrará todo lo que Él se propone en nuestras vidas.