Cuando veo una promesa de Dios en la Biblia, ¿cómo sé si se aplica a mí?

La Biblia incluye muchas promesas, pero ¿cuáles son para nosotros personalmente? Hay algunas maneras de ver las promesas de la Biblia para ayudarnos a entender mejor lo que significan para nosotros.

Una de ellas es observar el contexto del pasaje bíblico. Por ejemplo, algunas promesas están dirigidas a una persona concreta de la Biblia o a un grupo específico de personas, como la nación de Israel. Aunque puede haber principios generales que se aplican en estas situaciones, las promesas en sí son para ciertas personas, tiempos y lugares.

Por ejemplo, Jesús dijo a Sus discípulos que se quedaran en Jerusalén después de Su ascensión para esperar al Espíritu Santo que había prometido enviar: "Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días" (Hechos 1:4-5). Esta promesa se cumplió el día de Pentecostés y se registra en Hechos 2. Ya se ha cumplido. No podemos esperar que se cumpla esta promesa en nuestras vidas hoy en día. Fue específica para un grupo de personas para una única ocasión.

Segundo, busca declaraciones condicionales en las promesas bíblicas. Por ejemplo, 1 Juan 1:9 dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad". La palabra "si" es muy importante. Debemos confesar nuestros pecados para recibir el perdón.

En tercer lugar, busca cómo las promesas generales de la Biblia se aplican a tu propia vida. Por ejemplo, Filipenses 4:5-7 dice: "Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús". Esto fue escrito a los cristianos que vivían en Filipos en el siglo I, pero también es aplicable a los cristianos de hoy. La paz de Dios guardará nuestros corazones y nuestras mentes hoy en día, así como ocurrió con los cristianos de la iglesia primitiva.

Otro ejemplo lo encontramos en 1 Juan 5:13: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna". Toda persona que ha creído en el nombre del Hijo de Dios, Jesús, puede saber que tiene vida eterna.

Dios nos ofrece muchas promesas de esperanza en las Escrituras. Sin embargo, es importante que estudiemos cuidadosamente cada promesa en su contexto para saber cómo podemos aplicarla hoy. Algunas promesas estaban destinadas a una persona o grupo específico, mientras que otras se aplican de manera más general a todos los cristianos. Algunas promesas son válidas hoy, mientras que otras se cumplieron en el pasado o pueden referirse a una profecía futura. Otras promesas incluyen declaraciones condicionales que también son importantes. En general, podemos confiar en que Dios siempre cumple perfectamente Sus promesas: "Conoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones" (Deuteronomio 7:9).



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