¿Qué dice la Biblia?
La omnipotencia se refiere a la realidad de que Dios es capaz de realizar cualquier cosa que desee sin limitación ni oposición (Job 42:2; Isaías 46:10). Su poder no es simplemente mayor que otros poderes: es infinito. Él habla, y se hace. Él quiere, y nada lo detiene. Dios hace lo que es humanamente imposible. Crea el mundo de la nada (Génesis 1:1-3; Hebreos 11:3), divide los mares (Éxodo 14:21), resucita a los muertos (Juan 11:43-44), perdona el pecado (Marcos 2:5-7) y mantiene unido el universo (Colosenses 1:17). Sin embargo, Su poder nunca es arbitrario, sino que siempre se utiliza en perfecta consonancia con Su santidad, sabiduría, justicia y amor. La omnipotencia no significa que Dios pueda hacer cosas que son lógicamente contradictorias o contrarias a Su carácter, como mentir (Tito 1:2), negarse a Sí mismo (2 Timoteo 2:13) o ser tentado (Santiago 1:13). Su poder es el poder de un Dios que siempre es verdadero y bueno. La omnipotencia de Dios significa que Él es capaz de salvar, sostener y santificar a Su pueblo. Porque Él es omnipotente, ninguna situación está fuera de Su control y ninguna promesa Suya fallará jamás.