¿Qué dice la Biblia?
El mundo no es perfecto; en eso todos estamos de acuerdo. Ocurren cosas malas. El mal existe. Suceden desastres naturales. Hacemos cosas malas; sentimos culpa y vergüenza. Nos hacen cosas malas. Si el cristianismo estuviera equivocado, entonces no tendríamos esperanza de que algo de esto mejore, ni siquiera de que deba mejorar. Solo el cristianismo ofrece la certeza de la salvación, no basada en el esfuerzo humano, sino en la gracia de Dios a través de la resurrección de Jesús. El cristianismo nos explica por qué el mundo es como es y nos promete que Dios sigue siendo bueno, que tiene el control y que un día restaurará todo lo que no es como debería ser. Nos dice que Dios creó el mundo para que fuera bueno, pero que el pecado lo distorsionó y lo destruyó. El pecado también distorsiona y destruye nuestras propias vidas; robar, mentir, tener aventuras amorosas o juzgar falsamente, entre otros pecados, acarrean consecuencias negativas. Sin embargo, Dios prometió y proveyó el camino para que sepamos que Él restaurará y redimirá todo lo destruido. Él proveyó el camino para que seamos perdonados de nuestros pecados y transformados por Su bondad. A través de la muerte y resurrección de Jesús, Dios abrió un camino para la redención, ofreciendo esperanza en un mundo roto. Su segunda venida es el cumplimiento de esa promesa, en la que restaurará todas las cosas a Su diseño perfecto. Quienes han confiado в Él serán salvos, liberados del pecado y vivirán con Él para siempre en Su reino. El carácter de Dios, la certeza de Su Palabra y la resurrección de Jesús confirman que el cristianismo no se ha equivocado. La resurrección es la evidencia más fuerte de la verdad del cristianismo, ya que está históricamente bien documentada. Si Cristo no hubiera resucitado, el cristianismo habría sido fácilmente refutado, pero Su tumba vacía y Sus discípulos transformados dan testimonio de la realidad de Su victoria sobre la muerte. Si el cristianismo es verdadero, entonces la victoria de Cristo garantiza nuestra redención y la futura restauración de todas las cosas. Porque Él ha resucitado, podemos confiar en que nuestra fe es segura, nuestros pecados perdonados y la vida eterna asegurada.