¿Qué dice la Biblia?
La Biblia enseña que los dones milagrosos sirvieron para propósitos específicos y temporales. Las señales y maravillas autentificaban a los mensajeros de Dios y demostraban la autoridad divina para establecer una nueva revelación. Los apóstoles realizaron milagros únicos para validar su mensaje, pero nadie hoy tiene la misma autoridad o comisión. Shutterstock El cesacionismo es la creencia de que los dones milagrosos cesaron a finales del primer siglo. Basan esa observación tanto en la declaración de Pablo de que esos dones cesarían cuando llegara “lo perfecto” como en que cartas posteriores evidencian la curación por medios pragmáticos, y no milagrosos. Además, la finalización de las Escrituras disminuye la necesidad de dones reveladores. Aunque Dios sigue respondiendo a la oración y obrando providencialmente como desea, debes tener cuidado de reconocer el propósito de esos dones en tiempos pasados y asegurarte de que, si tienen lugar hoy, se hagan de acuerdo con la Palabra de Dios.