¿Qué dice la Biblia?
El alabastro, una piedra preciosa mencionada en el Antiguo Testamento, simboliza la belleza y la fuerza. Los frascos de alabastro se utilizaban a menudo para guardar perfumes. En el Nuevo Testamento, dos mujeres trajeron frascos de alabastro para ungir a Jesús, demostrando un amor y una fe desbordantes. La primera, una mujer pecadora, mostró un profundo amor y reconoció su necesidad de perdón, contrastando con la falta de comprensión de los fariseos. La segunda mujer, al ungir a Jesús para la sepultura, mostró una fe extraordinaria y recibió el elogio de Jesús. Hoy, estas historias nos desafían a amar a Jesús de todo corazón, a comprender Su perdón y a tener una fe inquebrantable, inspirándonos a adorarle y honrarle por encima de todo, viviendo vidas marcadas por un amor y una adoración desbordantes.