¿Qué dice la Biblia sobre la generosidad?

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En resumen:

Dios es un Dios generoso y nos llama a ser personas generosas. Al recibir Su amor y compartirlo generosamente con los demás, el nombre de Dios será glorificado.

Del Antiguo Testamento

  • Dios es generoso. En relación con Dios, la palabra chanan se traduce a menudo en la Biblia española como “clemente” o “misericordioso”. Por ejemplo, en Génesis 33: 11, Jacob le dice a Esaú que “Dios ha tenido misericordia” con él. En Éxodo 33:19 Dios le dice a Moisés: "«Yo haré pasar toda Mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre del Señor delante de ti. Tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión»". Los Salmos incluyen súplicas para que Dios tenga misericordia (Por ejemplo, Salmo 6:2; 9:13; 25:16; 26:11; 51:1; 57:1; 86:3). El Salmo 102:12-13 dice: “Pero Tú, Señor, permaneces para siempre, y Tu nombre por todas las generaciones. Te levantarás y tendrás compasión de Sión, Porque es tiempo de apiadarse de ella, Pues ha llegado la hora”. Dios es generoso con la humanidad. Los salmistas piden a Dios que sea clemente o misericordioso porque fuera de Dios están indefensos ante sus enemigos o abandonados en la indigencia del pecado. Pero gracias a la generosidad de Dios, pueden recibir Su ayuda. El Salmo 119:57-58 dice: “El Señor es mi porción; he prometido guardar Tus palabras. Supliqué Tu favor con todo mi corazón; ten piedad de mí conforme a Tu promesa”. La generosidad, o ser clemente y misericordioso, es parte del carácter de Dios. El Salmo 119:132 dice: “Vuélvete a mí y tenme piedad, Como acostumbras con los que aman Tu nombre”. Dios es misericordioso con quienes lo aman. En respuesta a la generosidad de Dios hacia nosotros, estamos llamados a ser generosos con Él. Cuando los israelitas construyeron el tabernáculo en el desierto, se les dijo: “Moisés habló a toda la congregación de los israelitas y les dijo: «Esto es lo que el Señor ha ordenado: “Tomen de entre ustedes una ofrenda para el Señor. Todo aquel que sea de corazón generoso, tráigala como ofrenda al Señor: oro, plata y bronce” (Éxodo 35:4-5, 10). Y el pueblo así lo hizo. Trajeron y sirvieron no por obligación, sino como ofrenda voluntaria al Señor en respuesta a la bondad que Él les había mostrado. El Dios para el que vivimos posee “el ganado sobre mil colinas” (Salmo 50:10). Sus recursos son ilimitados, por lo que no debemos temer la escasez cuando somos generosos. A menudo, nuestra generosidad hacia Dios se expresa en la forma en que tratamos a los demás. Por ejemplo, Proverbios 14:31 dice: “El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, pero el que se apiada del necesitado lo honra”. La forma en que tratamos a los demás es un indicativo de lo que creemos acerca de Dios.

Del Nuevo Testamento

  • Efesios 1:3-14 declara la generosidad de Dios al enviar a Jesús según las riquezas de Su gracia, que prodiga a los que confían en Él para el perdón de los pecados. En Él tenemos el perdón de los pecados, la esperanza, el evangelio de salvación, la palabra de verdad, el sellamiento del Espíritu Santo prometido y una herencia generosa. Servimos a un Dios generoso. Como respuesta a la generosidad de Dios, estamos llamados a vivir también generosamente. Segunda de Corintios 9:7-8 dice: “Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra”. Nuestra generosidad con las finanzas, el tiempo y el talento hacia la obra del reino de Dios se basa en la generosidad de Dios hacia nosotros. Comprendemos que somos mayordomos de Sus buenos dones y por eso se los devolvemos libremente. Segunda de Corintios 9:10-11 nos llama a ser generosos porque Él suple lo que necesitamos. Esto no enseña una teología de la prosperidad, sino que nos recuerda que todo lo que tenemos viene de Dios y que Él es soberano sobre todo. Por eso, no tenemos que ser tacaños con nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestras finanzas. Por el contrario, podemos cultivar una actitud de confianza en Él, que se traduce en ser generosos con los demás. Cuando Jesús envió a los doce discípulos en Mateo 10, les dijo: “de gracia recibieron, den de gracia” (Mateo 10:8). Parte de ser generoso con Dios es compartir con los demás lo que Él nos ha dado. Primera de Juan 4:19 dice: “Nosotros amamos porque Él nos amó primero”.

Implicaciones para hoy

Desde el principio de la creación, Dios ha sido generoso con los seres humanos. Creó a la humanidad a Su imagen y nos invitó a relacionarnos con Él. Nuestro pecado nos separó de Dios, pero Él nos proporcionó generosamente un medio de redención a través de Jesucristo. Más allá de eso, Dios bendice abundantemente a Sus hijos. Su generosidad hacia nosotros nos llama a ser generosos con los demás, ya sea con nuestra capacidad emocional, nuestra conexión relacional, nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestras finanzas y mucho más. La generosidad se expresa en un corazón abierto y en el deseo de ayudar a satisfacer las necesidades de los demás. También se expresa en la sinceridad de corazón. No damos para recibir algo a cambio o para enorgullecernos. Lo hacemos por “sinceridad de corazón, temiendo al Señor” (Colosenses 3:22-23). La palabra traducida aquí como “sinceridad” es la misma que se traduce como “generosidad” en 2 Corintios 9:11. Una vez más, la generosidad no se refiere únicamente a la abundancia en el dar, sino a tener un corazón sincero.

Comprende

  • Dios es generoso y nos ama generosamente.
  • Dios nos llama a vivir generosamente.
  • La generosidad puede venir en forma de apertura relacional, tiempo, recursos, dinero u otras maneras.

Reflexiona

  • ¿Cómo puedes cultivar un corazón generoso, abierto a dar no solo económicamente, sino también tu tiempo y energía para los demás?
  • ¿Cuándo has experimentado la generosidad de Dios en tu vida? ¿Cómo influyen en tu generosidad tu experiencia y tu comprensión de la generosidad de Dios?
  • ¿En qué aspectos de tu vida te cuesta ser generoso y qué pasos puedes dar para crecer en generosidad en esas áreas?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo conciliamos la llamada a la generosidad con la realidad de unos recursos limitados? ¿Qué significa confiar en la provisión de Dios cuando damos?
  • ¿Cómo refleja la generosidad el carácter de Dios al mundo? ¿Por qué es importante que los cristianos modelen este aspecto de la naturaleza de Dios?
  • ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a cultivar una cultura de generosidad?