¿Qué dice la Biblia?
La generosidad es una forma de vivir. A menudo hablamos de ella en relación con las donaciones económicas, pero la generosidad no tiene que ver solo, ni siquiera principalmente, con el dinero; es una actitud del corazón que consiste en tener un espíritu noble o bondadoso. La generosidad no se refiere únicamente a grandes cantidades, sino más bien a la actitud y las acciones de cada uno hacia los demás. Estamos llamados a dar a los demás de buena gana y con alegría, ya sea en forma de relaciones, tiempo, recursos, dinero o cualquier otra cosa. Porque Dios es generoso y porque todo le pertenece, nosotros también podemos ser generosos, confiando en que Él proveerá nuestras necesidades y sabiendo que ser generosos es amoroso y agrada a Dios. Cuando somos tacaños y buscamos solo nuestro propio beneficio, ignoramos la verdadera fuente de nuestra fuerza, sabiduría, tiempo y recursos. Pero cuando reconocemos que Dios tiene el control y nos ha prodigado Su amor, también podemos hacer lo que es mejor para los demás y vivir con generosidad. Al recibir el amor de Dios, podemos compartirlo generosamente con los demás de forma tangible.