¿Menciona la Biblia la práctica de BDSM?

El acrónimo BDSM significa bondage [servidumbre extrema]-disciplina-sadismo-masoquismo. Se usa comúnmente en referencia a las relaciones sexuales que incluyen una dominatriz y juegos de roles sumisos entre los individuos involucrados. Debido a la naturaleza ilícita de esta práctica, no es sorprendente que la Biblia no aborde directamente esta actividad.

Sin embargo, las Escrituras hablan frecuente y claramente sobre la ética sexual. Para comenzar, las relaciones sexuales están diseñadas para el matrimonio entre un hombre y una mujer (Génesis 2:24; Mateo 19: 1-9).

Segundo, las Escrituras hablan sobre el trato que un esposo y una esposa deben tener entre ellos. Incluye sumisión mutua, servicio y amor (Efesios 5). Con respecto a las relaciones sexuales, el matrimonio incluye la fidelidad el uno al otro, así como no privarse el uno al otro (1 Corintios 7: 5) para evitar la tentación del adulterio u otras formas de inmoralidad sexual.

Tercero, la cama matrimonial (un término que se refiere a las relaciones sexuales) debe ser honrada por todos. Hebreos 13: 4 señala: "Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales."

Además, una pareja casada se convierte en una sola carne (Génesis 2:24). La idea es que un esposo y una esposa se traten mutuamente como desean ser tratados. Pablo ordenó: "Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios." (1 Corintios 6: 18-20).

Con base en estos y otros pasajes bíblicos, está claro que el trato rudo que implican las prácticas BDSM no tiene lugar en la vida de un cristiano. La Biblia no impone muchas restricciones sobre lo que una pareja casada puede hacer sexualmente. El adulterio (incluidos los tríos, el intercambio, etc.) y la pornografía se identifican claramente como pecaminosas. De lo contrario, un buen principio parece ser el "común acuerdo" (1 Corintios 7: 5). No hay nada intrínsecamente malo, entonces, en el juego de roles. Sin embargo, dados los aspectos oscuros del BDSM y su enfoque en la dominación y la violencia, más que en el amor apasionado y sacrificado, no tiene un lugar en la vida de un cristiano. Las relaciones sexuales deben ocurrir solo entre un hombre y una mujer debidamente casados. Y esas relaciones están destinadas a ser una expresión física de la intimidad y la unidad del matrimonio. El sexo debe ser en beneficio mutuo, mostrando amor y preocupación el uno por el otro, no demostrando un deseo de dominar.

Sin embargo, aquellos que tienen o participan en las prácticas de BDSM pueden encontrar la verdadera libertad a través de Jesucristo. Él vino para liberar a los cautivos: "Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud." (Gálatas 5: 1). Cristo mismo demostró el amor que debemos tener el uno al otro a través del lavado de los pies de sus discípulos (Juan 13). Al seguir su ejemplo, debemos buscar la libertad en Cristo y un estilo de vida de servicio a los demás en lugar de tratar de controlar y dominar a los demás.



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